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¿Amarse a uno mismo es ser egoísta?

amar y ser felices2Lo más importante es que para amar a otra persona, primero hay amarse a uno mismo. Y no es una simple frase hecha y repetida, sino mucho más. Nadie puede dar lo que no tiene, esto es obvio, tan obvio como que nadie puede amar a otro más que a uno mismo.

Si esto sucede, o esto sentimos, hay algo que anda mal en nosotros, tenemos nuestras prioridades desordenadas, y es mejor que veamos de ordenarlas. ¿Qué queremos decir con todo esto?

Imaginémosnos a nosotors mismos como si fueramos un Universo… y preguntarnos: ¿Dónde nos ubicamos nosotros mismos en nuestro propio Universo?… ¿Qué lugar ocupamos dentro de nuestro Universo? Nosotros deberíamos sentir que somos el centro de ese universo, al cual lo rodean varios anillos. En mi caso personal en siguiente anillo lo forma mi hijo, el tercer anillo lo formaría mi pareja y mi familia directa, y el cuarto anillo estaría formado por mis amigos y la gente que más quiero después de mi familia. Tomando mi caso personal, si algunos de estos anillos cambia de posición en el orden de prioridades, salta un semáforo rojo dentro mío que me indica que algo tengo que revisar. ¿Y porqué? Es simple, si yo no existiese en ese universo, ninguno de los anillos que lo rodean lógicamente tampoco existirían en mi universo ni me podrían rodear. Y si existiera, pero el centro lo ocupase algunos de los que deberían estar en los anillos, por ejemplo, mi hijo, seguramente las decisiones que yo tome en el resto de los aspectos de mi vida no serian objetivas, sino sujetas a mi hijo… y definitivamente podría cometer gravísimos errores, que no favorecerían ni a mi hijo ni a mi. Pero, ¿Qué estoy diciendo? ¿Qué mi hijo no es importante? No, al contrario, justamente porque mi hijo es muy importante, es mejor que las decisiones las tome en función mío, y no en función de él, y quedémonos tranquilos que si las tomamos en función nuestra, va a ser lo mejor que podamos darles también a ellos. Ellos no nos piden que vivamos en función a ellos, porque esto nos haría dependientes de ellos. Ellos necesitan que vivamos en función nuestro, dependientes de nosotros mismos y que si les demos todo el amor que podamos. Solo eso. Y solo de esta forma les enseñaremos a ser y los ayudaremos a ser personas independientes, maduras y por supuesto amadas, que es lo más importante que podemos darles.

Ahora esto no quiere decir que no tomemos decisiones en nuestra vida que no impliquen estar haciendo un esfuerzo extra por el otro, incluso a costa de nuestra conveniencia, pero lo importante es que si mantenemos el orden anterior de los anillos personales, lo haremos conscientes que lo que estamos haciendo es lo mejor teníamos que hacer… y no exclusivamente en función al otro.

Por ejemplo, mi hijo entró en unos de los mejores colegios, a mi gusto, de Buenos Aires para el perfil de intereses que él tiene. Este colegio queda bastante lejos de nuestra casa actual. Aquí tuvimos que decidir con mi esposo si seguíamos viviendo tan lejos, a tanta distancia del colegio nuevo, sabiendo el costo en tiempo, seguridad y sacrificio diario que implicaría para mi hijo esto, o mudarnos mas cerca, con el costo en dinero y quizás sacrificar el barrio lindo en el que vivimos hoy, pudiéndonos mudarnos a otro, que también es lindo, pero no es este… y ahí nos dimos cuenta que realmente no era tan grave para nosotros esta nueva experiencia, al contrario… pesaban más en la balanza las ventajas que las desventajas, en decidir mudarnos… y así lo hicimos. Y si, lo hicimos “por él”... pero no desde el desorden de prioridades, sino desde el equilibrio que llevó a un buen discernimiento.

Como dice Leo Buscaglia, “cuando comencemos a reconocer nuestra importancia, recobraremos el respeto por nosotros mismos, comprenderemos que todas las cosas parten de nosotros”, y asi y solo asi seremos capaces de dar y darnos por completo y de corazón a los demás.

Si no nos gusta el escenario en el que estamos viviendo, construyamos uno nuevo. Si no nos gusta el elenco con el que estamos viviendo la obra de nuestra vida, alejémonos de ellos y empecemos con un grupo nuevo. Pero somos nosotros quienes debemos tomar la decisión de cambiar. No podemos pretender que el otro cambie si no quiere. “Cambiemos nosotros y los otros cambiarán automáticamente”, dice el dicho… y alguien pregunta: “Y si no cambian…?” cambiémoslos a ellos, no hay muchas más opciones.

Si nos ponemos a pensar, no hay nada más fácil en el mundo que ser uno mismo. Mucho mas complicado es pretender ser lo que el resto quieren que yo sea, porque así no soy. Incluso hasta se nos complicaría conformar a todos. No permitamos que nos pongan en esa situación. Aprendamos a buscar gente que nos quiera y nos acepte con nuestras bondades pero también con nuestras debilidades y ese poquito de estupidez que todos tenemos. Y si no pueden querernos así, mejor que se alejen que a la larga estaremos mucho mejor sin ellos.

Quiero compartir con ustedes esta reflexión basada en un fragmento del libro "Amor", por Leo Buscaglia.

Un verdadero hombre…
Debe ser un modelo. Pero no un modelo de perfección, estado al cual no llega el hombre con frecuencia, sino un modelo de ser humano. Pues ser un buen ser humano es lo máximo que puede ser.
Debe ser capaz de perdonarse por no ser perfecto.
Debe comprender que el cambio es inevitable, y que cuando esta dirigido hacia el amor y la realización del YO, siempre es bueno.
Debe estar convencido de que el comportamiento, para que sea aprendido, debe ser comprobado. “Ser es hacer”.
Debe saber que no será amado por todos los hombres. Esto es lo ideal, pero no se da con frecuencia en el mundo de los hombres. Puede ser la mejor ciruela del mundo, madura, jugosa, suculenta y dulce y ofrecerse a todo el mundo. Pero debe recordar que a algunos hombres no le gustan las ciruelas.
Debe comprender que si él es la mejor ciruela del mundo y a la persona otra persona que el quiere agradar, no le gustan las ciruelas, tiene la posibilidad de convertirse en banana. Pero debe saber que si decide ser una banana, será una banana de segunda, mientras que si es ciruela, será una ciruela de primera.
Y debe tener presente que si elige ser una banana de segunda, corre el riesgo de que la otra persona descubra que es de segunda, y que deseando solo las cosas de primera, haga un lado lo que es de segunda.

Podrá luego tratar de convertirse en la mejor banana, lo cual es imposible si es una ciruela, o tratar de ser finalmente la mejor ciruela, y que tome la decisión de ser aceptado sólo por quien quiera aceptarlo tal cual es.

Y para terminar, una canción que marcó mi vida en un momento especial, que me llenó de fuerzas para tomar una decisión que me marco la vida... una hermosa señal.

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