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Me llamaron anormal, ¿halago o insulto?

Me llamaron anormalTenía planeado escribir sobre mis descubrimientos espirituales, más que físicos, en mi primera visita a un quiropráctico. Ha sido una experiencia que me está enseñando mucho más de lo que mi mente física podía prever, con su limitado alcance para anticipar cualquier cosa… (tema para otro artículo).

Pero esta mañana, sucedió algo que capturó tremendamente mi atención y cambió mi intención inicial sobre qué escribir. No porque sea la primera vez que me ocurre, sino por las asociaciones que hice en esta ocasión.

Me llamaron anormal. Textualmente, copio la frase con la que me dieron tal diagnóstico:

 “Siempre tienes que andar haciendo vainas anormales”.

El resto del mensaje, no es apto para el público, pero con esta sola frase quizá puedes imaginar que mi primera pregunta, al leerlo, fue “HHhmmm ¿será un halago o un insulto?” ¿Qué crees?

 Ya te cuento el proceso de pensamiento que me llevó a mi respuesta a esta pregunta y que verás al final de este artículo.

A mí, me sonaba a insulto, especialmente por el resto del contexto que escojo no copiar y por venir de alguien que abiertamente ha manifestado su desacuerdo conmigo en múltiples ocasiones.

Pero en el fondo… no podía evitar sentir un fresquito. Una especie de superioridad. Era como si mi ego (al que no satanizo como algo terrible que hay que evitar), hubiera dicho “Sí… ¿y qué?”. Pero curiosamente, mi lado espiritual TAMBIEN sentía ese fresquito. Y dijo ese mismo “Sí… ¿y qué?”.

HHmmm ambas esencias, aparentemente opuestas (no que yo las considere así, pero para efecto de no hacer esto tan extenso, digamos que lo son “aparentemente”) estaban opinando/sintiendo lo mismo. Interesante…

Ser Anormal ¿Es un Halago o un Insulto?

Hay una contradicción en la educación que recibimos—y que muchos siguen impartiendo—en la que por una parte se aplaude la creatividad pero por la otra… se castiga, al juzgar a quienes se atreven a serlo, como… locos, excéntricos, egocéntricos, indiferentes, “anormales”, (sigo buscando adjetivos de los que he sido objeto alguna vez…) cursis, egoístas, desadaptados, ridículos engreídos… En fin… creo que captas la idea.

Atrevernos a SER quienes somos, es todo un reto. Interno y Externo.

Interno, por la implicación que conlleva despertar de las hipnosis (y en este Reporte Especial encontrarás más información sobre ese tema) y Externo porque nos toca retar el afuera (Hipnosis #1 mostrada en el Reporte), llámese familia, sociedad, escuela, religión, etc.

Curiosamente, tengo un amigo que me llama “anormalita”. Y su apodo lo carga (así lo ha manifestado y así lo leo) de aprecio, valoración, cariño y respeto. Al final, las palabras sólo significan lo que decidamos que signifiquen.

Pero hay otro aspecto también muy interesante. La creación de ver gente en nuestro holograma (como llamo a la “realidad” que manifestamos, a nuestra película de vida pues), que nos etiqueta como “anormales” (o cualquiera de los adjetivos que mencioné en la lista anterior), habla de… un reflejo.

Un reflejo que nos muestra “algo” para que veamos.

No necesariamente nos muestra un algo que está en nosotros de ESA forma como lo vemos en el reflejo, sino que nos muestra algo en la versión en negativo (fotográficamente hablando), de lo que tenemos dentro.  Es decir, se nos muestra, en el afuera, en forma de contraste de lo que llevamos dentro. (Y el tema del mundo como espejo es oooootro artículo que quiero escribir pronto).

¿Para qué? Pues para lo que nos dé la gana :-)

Para interpretarlo como algo hacia lo que queremos ir y que se nos muestra como camino. O como algo que ya no somos y que nos permite reforzar la escogencia que hemos tomado de ser o responder distinto.

En mi caso, decidí tomarlo como un halago. Y te cuento por qué. Lo que es la norma, para la persona que me llamó “anormal”, no es lo que resuena conmigo. De allí que tomé como una reafirmación de mi autenticidad, el que me viera como anormal dentro de lo que para esa persona es normal. No estoy dentro de su concepto de normal así que, en el contraste, se reflejan mis preferencias ¡Bien! :-)

Sus palabras, independientemente de la intención que llevaran, yo decidí leerlas como un halago.

Ahí está nuestro poder… en DECIDIR.

Decidir quién quiero SER. Decidir cómo quiero manifestarme ante el mundo. Decidir la interpretación que escojo darle a las circunstancias, al afuera, a los reflejos.

Siempre… el poder de definirnos, lo tenemos nosotros. No quien nos etiqueta.

Te deseo una vida muy a-normal.

www.elpoderdeser.com

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Comentarios (2)

  • Invitado - Mario Said

    Te deseo una vida muy a-normal para ti también!!

    hace cerca de 3 años
  • Invitado - Glenda Travieso

    Excelente tu artículo y además muy creativo la forma en que le buscaste la vuelta al asunto, me encantó. Es como tu dices tenemos el poder de decidir cómo queremos que algo nos afecte. Saludos!

    hace cerca de 3 años
 

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