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¿Estás seguro que encaras los problemas de la mejor manera?

Encaras los problemas de la manera correcta?En este artículo te voy a mostrar la mejor manera de lidiar con tus problemas y cómo un leve cambio de perspectiva puede provocar grandes cambios en tu disciplina y en tus resultados.

Durante nuestra vida todos nos enfrentamos a un sinfín de situaciones, que a nuestro parecer pueden ser algo complejas y difíciles de lidiar. Situaciones a las que podríamos denominar como “problemas”.

“Estoy gordo. Quiero bajar de peso. ¿Por qué no soy flaco como los que aparecen en la tele? ¿Por qué no puedo ser como ellos? ¿Acaso no lo merezco? ¿Por qué el hacer ejercicio es tan pesado? ¿Por qué existe tanta comida que me impide ser flaco? ¡Estoy harto de ser gordo!”

“¿Por qué no puedo conseguir una novia/o? ¿Por qué es tan difícil encontrar a alguien que realmente me entienda? Si hoy buena gente, ¿por qué no puedo dar con una persona que me acepte tal cual soy? ¡Estoy harto de estar solo!”

“¿Por qué no puedo trabajar en lo que realmente me gusta? ¿Por qué tengo que seguir trabajando en este lugar que me desmotiva y me pagan mal? ¿Por qué tengo que seguir soportando a mis compañeros de trabajo? ¿Por qué no puedo ganar más dinero? ¿Por qué tengo que seguir ganando tan poco y privarme de ciertos gustos? ¡Estoy harto de mi trabajo!”

Creo que todos en cierta medida hemos pasado por alguna de estas situaciones. Yo por lo menos, sé que sí.

El detenernos en estas preguntas no sólo es contraproducente, sino que además es inútil. Y sin embargo, nos las hacemos de todas maneras. ¿Por qué creen que pasa esto?

Básicamente, porque observamos a nuestros problemas como obstáculos a vencer. Como piedras en el camino que nos impiden llegar a ese estado ilusorio de satisfacción y felicidad, que interfieren en tu disfrute de tu día a día.

Si partimos desde esta perspectiva, es natural que queramos evadirnos de nuestros problemas. Es natural el querer una solución ya, el querer eliminarlos de una vez por todas para así finalmente llegar a una existencia libre de preocupaciones. Porque el mirar al problema desde esta lógica significa que hay algo que no anda bien en nosotros. Significa que hay algo que nos estorba y no nos permite estar contentos, y que ese algo lo pudimos haber evitado a tiempo.

Mantener este enfoque no hace más que debilitarnos y lo que es peor aún, crea un círculo vicioso del que es difícil escapar. ¡Queremos la solución, y la queremos ahora! Y ese desespero por encontrarla lo antes posible no hace más que reforzar la idea de que el problema que tenemos es un obstáculo a vencer.

En la medida que sigamos alimentando estos patrones de comportamiento, más débiles nos hacemos. Al punto de irritarnos por problemas que antes no nos molestaban tanto. 

Propongo entonces, cambiar la mirada hacia una perspectiva más productiva.

Tus problemas no están para complicarte la vida. Están para ayudarte a crecer. Los problemas son como las pesas de gimnasio. Son pesadas y cuesta trabajo levantarlas. Pero tienen un propósito, hacerte más fuerte. Pero uno se hace fuerte con el entrenamiento. De forma pausada y en el tiempo. Y no gana 5 kilos de músculo levantando una pesa por semana. Todo entrenamiento requiere voluntad, constancia y entrega.  Las pesas no están ahí para que las observes y te quejes de cuán pesadas son. Están para ser usadas con el propósito de hacerte crecer. Puede que sean bastante pesadas al principio, al punto de llegar al fallo muscular, pero a largo plazo ese entrenamiento da sus frutos. Pasa lo mismo con nuestros problemas.

Enfoquemos nuestra mirada en el proceso de resolver un problema más que en la solución final. Porque es el pasar por ese proceso lo que, a fin de cuentas, te ayuda a crecer.

A todos nos tienta el concepto de la “píldora mágica” que nos promete la solución a nuestros problemas. La cirugía plástica y las drogas como el viagra no hacen más que reforzar esta idea. Pero si nos remitimos estrictamente a casos estéticos, todos sabemos que la cirugía plástica no es el medio ideal para llegar a la solución.

Supongamos el ejemplo de una familia humilde que no puede llegar a fin de mes. Es natural pensar que su deseo y desesperación por mejorar su calidad de vida sea bastante grande. ¿Qué pasaría si de un día para el otro ganan el 5 de Oro? La solución a todos sus problemas, ¿no es así? Mmmm, puede que al principio sus problemas económicos desaparezcan, pero a la larga esa “solución” no va a traerle más que otros problemas. Malas inversiones, ser víctimas de robo, secuestro, etc.

Es una solución a medias. Pasa lo mismo con los esteroides y el entrenamiento físico. Las soluciones instantáneas no funcionan, pero sin embargo son las que más buscamos.

El resolver los problemas a nuestro tiempo y dentro de nuestras capacidades es lo que realmente nos termina beneficiando en mayor proporción. El pasar por ese proceso no sólo es fundamental, sino que necesario. Y no sólo sirve para uno en lo personal, sino para otros también. De qué otra manera podrías ayudar a otros con problemas similares sin pasar por ese proceso de resolución?

El mantener fija la mirada en el proceso de resolver un problema más que en la solución nos hace más fuertes y nos trae mejores resultados a largo plazo.

Si te ves demasiado abrumado por todos los problemas a tu alrededor y no sabes cómo encarar todas esas pesas (pocos ingresos, un trabajo sin futuro, sobrepeso, poca vida social, etc.), a no preocuparse. “¡Que no panda el cúnico!” ;)

Simplemente empieza por las pesas más ligeras y empieza tu entrenamiento desde ahí. Los músculos van a doler, pero si mantenemos cierta constancia, ese dolor tiene recompensa. A medida que vayas esclareciendo el panorama de a poco, vas a empezar a sentirte más fuerte y optimista. Así, hasta poder encarar problemas de mayor envergadura. El comienzo siempre debe de ser leve y pausado si queremos evitar una lesión muscular.

¿Quieres dejar de fumar? Ve y habla con gente que lo haya logrado y pregúntales cómo lo hicieron.

¿Quieres encarar mejor los estudios? Planifica tu semana y qué vas a estudiar cada día y en qué tiempo.

¿Quieres combatir tus problemas de colesterol y presión alta? Haz una lista de las comidas que puedes comer y otra con comidas que no puedas comer y cuélgala en la heladera.

La idea es empezar con pesos livianos.

La idea es entrenarte para la resolución de problemas.

La idea es CRECER.

Imagina estos periodos en los que te dedicas a resolver tus problemas como mini sesiones de ejercicio para tu disciplina mental. Tal como en un gimnasio, si mantenemos un nivel constante de sesiones, gradualmente te vas haciendo más fuerte, al punto de encontrar esos pequeños problemas como algo menos complicado.

Lo que hacemos con esto es desarrollar una actitud proactiva, en la que nos sumergimos más en el papel de protagonista. Sabes que va a ser duro, pero lo haces de todas maneras. Porque sabes que se supone que sea así. El peso se supone que sea pesado. El entrenamiento se supone que es cansador. “No pain = no gain”.

El stress y la presión van a formar parte de este proceso. No intentes escapar de ellos. Agradece que están ahí. Son ellos los que te entrenan a ser más fuerte. Aprendamos a disfrutar del entrenamiento que recibimos. Partiendo de la base de que siempre estamos creciendo y aprendiendo, dentro de 5 años vas a agradecer a tus problemas de ahora por ayudarte a crecer. ¿Por qué no empezar ahora entonces?

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Comentarios (1)

  • Invitado - Juan Pablo Llosa

    Enfrentar los problemas paso a paso hasta alcanzar la solución deseada, de eso se trata- Gracias por sus palabras, saludos desde Quito.

    hace cerca de 3 años
 

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