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El regocijo de ser un principiante

El regocijo de ser principianteEste artículo se enfoca en el lado luminoso de la inexperiencia. Todos nos mandamos macanas. Pero ¿es prudente dejar que ellas te definan?

Es ley!! Para convertirte en un experto debes de ser primero un principiante. Para correr una maratón, debes de empezar desde la línea de salida. Para recibirte como un profesional, debes de asistir a tu primer clase de facultad.

Si bien esto no es ningún concepto novedoso, no dejo de sorprenderme ante la cantidad de gente que evita realizar actividades nuevas con tal de esconder su posición de principiante. A la gente no le gusta reconocer su propia inexperiencia. Nos provoca incomodidad y no queremos lidiar con la vergüenza y humillación que surge de demostrar cuán malos somos en realidad.

Así como a nadie le gusta admitir la derrota, nadie lleva el estandarte del principiante.

La razón es simple, cuando somos novatos estamos siempre más cerca del fracaso que del éxito. Y al querer huir del fracaso tendemos a esquivar, e incluso resentir, al principiante. Muchos novatos resisten ser novatos, pero lo único que logran con esto es ponerse más nerviosos. Pero el miedo al fracaso y el miedo al rechazo son experiencias por las que todo novato tiene que atravesar. Son parte de tu maestría. Date cuenta que una gran parte del problema es tu propia resistencia a tu condición de novato. No te angusties porque tengas que arrancar de cero. Si pudieses empezar en la línea de llegada, estarías corriendo en círculos ;)

ORGULLO DE PRINCIPIANTE

Nadie espera que a un principiante le salgan todas las cosas bien de entrada.

Imagínate a Bruce Lee cayéndose al querer dar una patada durante sus primeros entrenamientos. Imagínate una época en la que Messi todavía no podía dominar la pelota con ambas piernas.

Imagínate a John Lennon desafinando durante sus primeras canciones.

¿O crees que todos nacieron genios? Mozart vivió sus primeros dos años de vida como un principiante ;)

Mi consejo es que aceptes al 100% tu condición de novato. Abraza a tu principiante interno. ¿Por qué no puedes sentir orgullo de él? Haz un pin con tu nombre y ponle debajo “Principiante…pero aprendo rápido”

En lugar de preocuparte en que vas a hacer el ridículo o en que vas a fracasar, te propongo que hagas lo opuesto. Regocíjate de tu situación presente. Celébrala. Exagérala. No te resistas. En una palabra, cagate de risa.

Tardé mucho en darme cuenta que el resto del mundo está demasiado ocupado con sus propios problemas y temores para realmente prestarle atención a los míos.

ARTES MARCIALES

Para este caso en cuestión, podemos aprender mucho de las artes marciales. En la mayoría de ellas tu condición de novato no es algo que se esconda o se reprima. Todo lo contrario, se acepta y se celebra como tal. Todos aquellos primerizos deben de usar un cinturón blanco. De esta manera todos los que están allí saben que eres nuevo en esto, y por ende no esperan grandes cosas de ti. Sus expectativas son bajas. Al ser aceptado por tus compañeros como cinturón blanco, tu resistencia disminuye y aceptas con mayor facilidad tus errores.

Desde hace ya un año que estoy yendo a clases de jiu-jitsu y doy fe de que esto es así. Y es una de las cosas que más aprecio de este arte.

Durante los primeros meses no sabía cómo maniobrar mi cuerpo. Me provocaba cierta incomodidad el tener que revolcarme en el piso con otro compañero para hacer ejercicios de fuerza. Mis golpes y movimientos eran torpes y mal dirigidos. Para mi primer sesión de calentamiento en circuito tuve que abandonar el salón antes de tiempo producto de una falta de aire y un cuasi-desmayo. Pasaron varios meses hasta que finalmente aprendí a como golpear bien con los puños. Terminaba algunos entrenamientos con mis dedos lastimados, llenos de cicatrices, producto de lo mal que estaba haciendo los golpes.

Esto es de esperarse. De nada sirve maquillar tu inexperiencia. Ante cualquier nuevo deporte que empieces vas a verte como un auténtico “salame”. ¿Hay algún problema con esto? Esto se debe simplemente a que tu mente y tu cuerpo no están alineados todavía. Luego de unos meses de entrenamiento, tus niveles de fuerza mejoran, tu confianza aumenta y comienzas a manejar mejor los espacios y moverte con mayor facilidad. Básicamente, vas a dejar de hacer el ridículo.

Si bien al inicio los entrenamientos pueden ser algo incómodos o intimidantes, con el tiempo tu competencia aumenta y terminas disfrutando de los entrenamientos.

ATRAVESAR EL UMBRAL

Sea lo que sea que te hayas propuesto, sigue dándole para adelante. Sigue cometiendo errores. No te detengas. Simplemente acepta que van a haber algunos momentos vergonzosos y unos cuantos fracasos antes de que puedas decir “Eureka”.

La única forma de avanzar es ir hacia delante. Todos experimentamos fracasos.

Y si, al principio vas a mandarte algunas “burradas”. Y aquí no importa la edad que tengas. Yo con mis 26 años me sigo sorprendiendo de la capacidad que tengo para cometer errores. Es casi como un super poder que tengo.

Pero si eres constante, eventualmente esas “burradas” se van haciendo cada vez menos frecuentes y vas a empezar a notar resultados favorables. Y luego, vas a llegar a un punto en el que nadie se va a acordar de lo malo que fuiste. Así que ponte las pilas, y empieza de todas maneras. 

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