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Aprender a Recibir...

AlexisHoy tuve la dicha de tener que ir a cuidar a un niñito, llamado Alexis, de tan solo 3 meses, que no tiene padres, y si los tiene, ni saben quienes son. Está internado en el hospital materno infantil, en San Isidro, con una bronquiolitis. Alexis vive en el hogar “Familias de Esperanza”...

donde les dan mucho amor a niños abandonados o maltratados, pero no tienen la capacidad de mano de obra suficiente para estar cuidando a los cuatro bebés que están actualmente internados con esta enfermedad.

Estos días, por esas “causalidades de la vida”, vengo con este tema a flor de piel. Soy una persona que tomé por costumbre ocuparme trabajar todos aquellos rasgos que por algún motivo no me gustan, o me molestan, y como obviamente en la vida uno va acumulando cientos, hace años que vengo en este camino. 

Estos días me tocaba la Abundancia, porque siento que nunca la alcanzo y entiendo que el tema crucial está en el “Dar y Recibir”. DAR me da un placer increíble, viviría dando hasta lo que no tengo por los que lo necesitan, y los que no lo necesitan también, porque de hecho lo hago… Pero si sufro de esta horrorosa enfermedad que es “no saber RECIBIR”. Y, no por casualidad, creo que hoy Alexis viene a mi vida a darme una lección…. Y pienso, es increíble los estragos que uno puede hacer con su vida por no saber decir “si, te necesito”. Y se me viene a la cabeza algo fuerte: “Alexis definitivamente moriría si no supiera recibir”.

 Y quienes aprendimos a ser así, vamos por la vida diciendo “no, gracias” a todo el que se nos acerca a ofrecernos una mano…  no, gracias… pero lo que no decimos, después del “no, gracias”, es el “yo puedo… yo puedo... yo puedo sola… y no te necesito…” mmm... seguro que no te necesito? Seguro que mi carga no se haría un poco más liviana si aceptara tu ayuda? Pero… lo grave no es la carga, sino la soberbia con la que lo decimos… lo grave no es la carga, sino nuestras ganas de demostrarle al mundo que no necesitamos ayuda. Y Si Alexis fuera soberbio, que pasaría? Si Alexis se parara hoy en su cuna y mirándome a los ojos me dijera “no, gracias”? Que pasaría? No se estaría dejando morir?. 

Sera que nosotros somos capaces de dejamos morir un poquito, cada vez que decimos “no gracias”? Será que con nuestra soberbia no nos permitimos recibir a la Vida que se nos da, a través del que generosamente nos ofrece su ayuda? Ese otro, que incluso se sentirá quizás muy dichoso de darnos una mano, como me siento hoy yo por tener esta posibilidad de cuidar a Alexis? Será que en realidad hoy tengo más necesidad yo de aprender de Alexis que él de que yo lo cuide?

Y Será que la abundancia llega cuando uno, con humildad y conscientes de nuestra necesidad, aprendemos a decir “Si, gracias”?

Si, Alexis, muchas gracias.  

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