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Amor: para todas las edades

amor en todas las edadesDurante la vejez persisten el enamoramiento y el deseo del otro tanto en matrimonios de larga data como en las nuevas uniones.

Se dice que cada día que se pierde es uno de vida y por eso hay que vivirlos con la mayor intensidad posible. Las personas mayores aunque no estén lejos de los últimos escalones, todavía no han llegado al final del viaje, por lo que aún pueden gustar de numerosos placeres de la vida, especialmente de los relacionados con el amor.

En la sociedad actual existen muchos prejuicios y estereotipos relacionados con el amor entre los adultos mayores. Se tiende a asociar ancianidad con enfermedad y discapacidad, y prevalece el sentimiento de que el romance es patrimonio exclusivo de los jóvenes.

En cambio, la vejez es una etapa en la que el enamoramiento también es posible. Puede subsistir en relaciones que datan desde la juventud o puede nacer con la misma intensidad en personas que por diversos motivos se encuentran sin pareja. Luego de tanto camino recorrido, en los matrimonios el amor suele avanzar a una comunión total, sin urgencias. Son menos comunes los egoísmos, las competencias inútiles, las peleas y los malentendidos.

TIEMPO PARA DISFRUTAR

Aída y Osvaldo cumplieron 51 años de casados el 4 del actual y han superado el umbral de los 70. Hace dos años que dejaron de tener una vida laboral activa y eso les da tiempo para disfrutar del golf, partidas de cartas, el cine, las charlas y las caminatas.

"Ahora nos peleamos porque él quiere dirigir cosas de la casa que siempre manejé yo, pero de a poco nos vamos acomodando. Creo que el amor va madurando a lo largo de los años. En nuestro caso, la pasión dio paso a un amor cada vez más profundo", cuenta Aída.

El mejor conocimiento propio y del compañero puede llevar a una comunicación más sincera. Como consecuencia aumenta la confianza y muchas veces se aceita el diálogo.

"El me conoció cuando yo tenía 14 años, así que compartimos toda una vida. No fue fácil porque tuvimos nuestros momentos de crisis, pero el saldo como pareja es más que positivo. Además tenemos una hermosa familia compuesta por 2 hijos y 10 nietos", cuenta orgullosa Aída.

Mary es de Campana y pasados sus 80 redescubrió el amor y encontró quien la acompañe a transitar los años de la ancianidad.

"Lo que da alegría a la vida y la hace soportable es el estar rodeado de amor. Nosotros vivimos una unión donde prevalece la ternura que brinda una palabra, una caricia o un beso, que hace que el corazón vuelva a palpitar y renazcan los deseos de vivir", reflexiona.

Es una pareja de octogenarios que al conocerse resolvió unir sus vidas. Después de un noviazgo de tres meses, ya están en las puertas de concretar su sueño.

SEXUALIDAD

La sexualidad es propia del ser humano y no debería asumirse su abandono en la etapa de la vejez. El doctor Leopoldo Salvarezza expresa en su libro Psicogeriatría: "En los viejos la sexualidad no sólo es posible, sino que es necesaria. Posible porque si bien la fisiología nos muestra diferencias con los sujetos más jóvenes, la satisfacción psicológica que proviene del ejercicio de la función no se altera".

Los adultos mayores, por su parte, no se animan a manifestarse enamorados o excitados porque no encuentran un espacio donde poder hacerlo. Existe una fuerte imposibilidad de los jóvenes en aceptar la sexualidad de los padres, y más aún la de sus abuelos.

"Debemos acostumbrarnos a la idea de que la sexualidad existe incluso pasados los 65 años, pero todavía debemos recorrer un largo camino para poder ayudar a los viejos a expresarse abiertamente o a manejarse con sus sentimientos hacia ella", agrega Salvarezza.

La sexualidad cambia con los años, pero no por eso desaparece. Uno de los mitos más difundidos sobre la sexualidad en la ancianidad es que una vez extinguida la potencialidad de procreación también se diluye el interés sexual.

"La pasión y la sexualidad no envejecen y hasta pueden mejorar con los años. El deseo de vivir está inevitablemente ligado al deseo del otro", argumenta Enrique Rozitchner, médico psicoanalista especializado en vejez.

Una visión positiva de la sexualidad, donde se prioricen el amor, el placer, la ternura y la comunicación, tiene como consecuencia una vida sexual saludable a cualquier edad.

No todas las personas envejecen de la misma manera: hay quienes cada día proyectan nuevos emprendimientos y aún tienen sueños.

La vejez es una parte de la vida que debe vivirse con dignidad. El amor durante este tiempo es ese motor que cada día afirma ese deseo de seguir viviendo de los abrazos del otro.

EMPEZAR POR LOS JÓVENES

El futuro está en la juventud, y por eso el cambio tiene que empezar sin lugar a dudas por ellos. "Hay que impulsar desde las escuelas y las familias una educación de la sexualidad para toda la vida, donde la vejez sea parte de la propia vida. Trabajar por una vejez mejor desde los jóvenes y crear la oportunidad de mostrar modelos de ancianidad más deseables", enfatiza Rozitchner.

 

Por Micaela Urdinez, vía lanacion.com

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