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El miedo

El MiedoLos psicólogos han identificado cuatro emociones primarias o básicas (algunos reconocen seis).  Han constatado que éstas ya se encuentran en el bebé, así como en el primate, y que se manifiestan claramente en el rostro y en el cuerpo. Juegan, en definitiva, un papel importante para la supervivencia.

En el caso del miedo, orgánicamente, la sangre va a los músculos esqueléticos, en especial a los de las piernas, para facilitar la huida. El organismo se pone en un estado de alerta general y la atención se fija en la amenaza cercana.

Las modificaciones corporales que acompañan al miedo pueden ser bloqueo, ritmo cardíaco acelerado, sudoración excesiva, temblores, sensación de náuseas…

Los sentimientos asociados pueden ser preocupación, aprehensión,  ansiedad, remordimiento, culpa, sospecha, pavor, pánico…

¿Y para qué sirve el miedo? El miedo intenta protegerte de algo, mantenerte seguro. Antaño, reconocerlo en el rostro de un congénere permitía huir con más rapidez de una situación peligrosa.

El miedo es una emoción que tiene mala prensa, que nos da vergüenza sentir: “el miedo es de cobardes”. Lo escondemos y lo reprimimos, haciendo que se convierta en un enemigo que nos angustia o nos paraliza en nuestro día a día.

Realmente, las emociones negativas no son “malas” en sí mismas, sino que llegan a serlo cuando intentamos olvidarlas o reprimirlas sin comprender ni su utilidad ni su mensaje.

Te invito a hacer una lista de todos tus miedos, tanto de los pequeños como de los grandes, clasificándolos por orden de importancia. Cuando la termines, halla en cada miedo una utilidad. Por ejemplo:

1. El miedo me sirve para avanzar con prudencia.

2. El miedo me sirve para: …………………………….

El psicólogo italiano Roberto Assagioli, fundador de la Psicosíntesis, explicaba que, para aprender a gestionar nuestras emociones, podemos comenzar por eliminar todas las “identificaciones parciales” que nos impiden tener plena conciencia de nosotros mismos. Por ejemplo, algunas personas se identifican con su cuerpo (“son” su vientre plano, su cabello, su look…); otras con su trabajo (“son” profesores, médicos…); otras con sus emociones (“son” depresivas, “son” miedosas…). Para “desidentificarse” hay que distinguir lo que tenemos y lo que hacemos, de lo que somos.

Te propongo volver al listado de tus miedos y escribir al lado de cada uno:

- “El miedo a …………………. se halla en mí, pero yo no soy eso”.

En definitiva, para conseguir que el miedo se convierta en nuestro aliado:

- Contacta con él. ¿En qué parte de tu cuerpo lo sientes? ¿Cómo se manifiesta orgánicamente en ti?

- Exprésalo. Dite a ti mismo: “Siento miedo” en vez de “Soy miedoso”.

- Utilidad. ¿Para qué me sirve?.

- Comprende el mensaje. Todo miedo intenta transmitirte algo.

Cuando contactamos, expresamos y nos dejamos de identificar con el miedo, todo cambia y nos podemos permitir una vida más satisfactoria y libre.

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Comentarios (1)

  • Invitado - Gustavo Maidana

    El miedo me sirve para reconocer el peligro.
    El miedo me sirve para reaccionar, despierta mis sentidos.
    El miedo me sirve para conocerme.

    hace cerca de 3 años
 

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