Menu
RSS

Los niños piden lo que...¿"necesitan"? ¿ Cómo validar esa necesidad?

ninos-piden-lo-que-necesitan¿Qué niño no ha puesto cara de cachorrito abandonado y hambriento, con las manos juntas a la altura de su barbilla como pequeñas patitas y un tierno puchero que hace juego con los ojitos tristes… cuando quiere conseguir algo de sus padres?

Eso, por decir lo menos.

Los niños más avanzados en la técnica de la manipulación, comienzan por rodearnos sorpresivamente, besuquearnos y preguntarnos si queremos un vasito de agua… (así como el estereotipo —que no comparto hoy por hoy, pero que viví en algún momento— del marido que llega con gigante ramo de dos docenas de frondosas rosas rojas, mientras su mujer se pregunta qué será lo que habrá hecho para buscar expiarse con tal regalo…).

Mucho se oye en los temas de crianza, que los niños no manipulan y sólo piden lo que necesitan.

Vale. Estoy de acuerdo.

Parcialmente (bueno, ¿qué es absoluto al fin y al cabo?).

Antes de seguir leyendo, te invito a que leas mi artículo de la semana pasada: “los hijos no manipulan… ¿o sí lo hacen? ¿¡qué hago!? ya que allí te doy un contexto que es vital para que entiendas lo que aquí compartiré.

Si no lo has leído, de verdad, dale. Es un momentico y tendrás el panorama completo. Y no sólo la mitad de la foto.

Ok. En el caso que ya lo hayas leído, continuo.

Ya seguro sabes, por el artículo, que opino que…

Los padres somos los maestros de la manipulación.

Así que con tales mentores a cargo de su vida, está difícil que los hijos no aprendan el oficio.

¿Qué pasa a medida que crecen siendo manipulados por sus padres?

Pues que… aprenden y practican.

Rápidamente hacen la conexión y se dan cuenta que, al igual que cuando eran chiquitos nosotros los manipulamos diciéndoles que si se comían toda la comida, podían ir al parque… nosotros también respondemos a la manipulación.

Descubren que responderemos como ellos quieren, a sus caritas de cachorrito abandonado, o a un “Porfa Mami, porfa porfa poooooooorfa, yo hago la tarea luego, pero déjame media hora más de tele siiiiiii? Sólo hoy anda, anda, andaaaaaaa”

Y de esas tretas inocentes, pasan poco a poco a niveles más avanzados.

¿Por qué?

Porque funcionan.

¿Y por qué funcionan?

Porque permitimos que funcionen.

¿Y qué logramos al permitir que funcionen?

Que se refuerce que la creencia de que la manipulación: funciona.

Y… ¿cómo distinguen ellos —y nosotros— la manipulación de una necesidad genuina?

Si la manipulación de parte y parte es una dinámica que se refuerza, llega el momento en que no se sabe distinguir.

Las líneas se hacen difusas. Y nos perdemos todos en las hipnóticas discusiones que desvían la atención del fondo y la centran en las formas.

Y de pronto entran en un mismo saco…

- la genuina petición de atención amorosa porque Papá siempre llega a casa tarde de la oficina y el hijo lo extraña…

- la ilusión de que tener un XBox 360 es de lo que depende la felicidad… (desde el discurso del niño)

- las distracciones a la hora de hacer la tarea, porque el ambiente no es el adecuado y nadie lo ha notado… (no porque el niño tenga DDA)

- el llamado a atender la necesidad de flexibilizar o establecer acuerdos para lograr armonía y disminuir conflictos…

… de pronto todo parece igual y el XBox y la necesidad por tiempo con papá, se confunden con necesidades a misma escala.

Toda petición es legítima, pero no “necesaria”.

Es legítima desde la premisa que cada quien tiene derecho de desear lo que desea.

Pero no toda petición, y la manipulación para conseguir lo que se pide, son reflejo de una necesidad emocional.

Cada vez a más tierna edad vemos niños que han aprendido a pedir lo que quieren de formas inadecuadas.

No todo niño que llora porque quiere un juguete, tiene padres insensibles que no le dedican tiempo y todo lo arreglan con un regalo.

No todo niño que arma una pataleta, lo hace para llamar la atención de sus padres. Algunos sí. Estamos de acuerdo. Y otros lo hacen para obtener lo que casi está empujado a desear por la sobre estimulación que recibe.

Reconozcamos que en estos tiempos, la influencia externa en el mundo inocente de los niños es voraz.

¿Qué niño no va a querer lo que casi que maléficamente se le mete por los ojos en tiendas decoradas para hacer salivar al más plantado o en propagandas de televisión o los pasillos del supermercado?

… y ¿qué hacemos entonces?

En primer lugar, adueñarnos de que como padres nosotros estamos llamados a detener nuestras conductas manipuladoras para parar el ejemplo que están recibiendo.

Luego y antes de reaccionar ante peticiones o pataletas que sobresalgan del promedio en su comportamiento:

Explorar el comportamiento reciente de ambos. Él como hijo y nosotros como Padres. ¿Qué emociones han estado presentes de forma especial? ¿Alguna actitud que resalte y pueda estar enviando un mensaje? ¿Si hacemos una auto-evaluación auténtica… estamos dedicándole tiempo de calidad “suficiente” o hemos disminuido el compartir? ¿Han habido peleas recientes en casa?

Detectar si han habidos cambios significativos en su entorno o en nuestro comportamiento ante el niño. Discusiones, cambio de país, etc.

Finalmente:

Evaluar las “peticiones” sin culpas ni predisposición. ¿Qué puede estar disparando el súbito empeño en lo que está pidiendo? ¿En qué área está necesitando orientación? ¿Presión de compañeros de escuela? ¿Está siendo sobre expuesto a algún condicionante (TV, nueva escuela, país, algún nuevo miembro en el círculo interno, un nuevo canal de tv?)

A veces llegaremos a la conclusión de que es viable dar lo que piden. Otras, nuestra intuición (ojalá sea ésta y no los juicios de la mente) nos guiará en el proceso y diremos que no.

Pero sea cual sea el caso, siempre exploremos y no ignoremos las señales.

Corta historia ilustrativa

Cuando nos mudamos a Estados Unidos desde Venezuela, mi hijo tenía 7 años recién cumplidos. Y yo sabía que tendría que compensar desde temprano la exposición al consumismo y exuberante abundancia propia de esta cultura.

Ha sido altamente retador. Especialmente porque nosotros decidimos educar a nuestros hijos con una visión muy distinta a la tradicional.

Nuestra filosofía como individuos y padres es una basada en la expansión de consciencia (*de la que Leo —mi mejoramigo-esposo-socio-compañerodeaventuras— y yo hablamos más en nuestro blog elPoderDeSer.com y en nuestra cuenta en Twitter @elpoderdeser

Desde esa visión, sembramos semillas que promuevan su despertar ante la hipnótica ilusión de que el afuera tiene el poder para hacernos felices.

Aún así en ocasiones mi hijo sucumbe ante la creencia (que él manifiesta como un deseo ardiente) de que X o Y juguete lo “hará feliz”. Y a veces cedemos empáticamente… y otras, no.

Pero lo más importante es que aprovechamos cada circunstancia para explorar sus y nuestros procesos para ver dónde nos encontramos ante la circunstancia, y sembrar semillas empoderadoras que promuevan la expansión de consciencia de todos.

Traducido al castellano: ante cada caso y antes de reaccionar con un “sí” o un “no” para atender la necesidad auténtica o generada por la hipnosis del afuera, exploramos lo que esconde y la genera.

Si mi hijo está empeñado en algo… (un nuevo video juego; que lo mire cada vez que da una brazada en su clase de natación; los zapatos de marca o tener la luz prendida en la noche aunque nunca antes tuvo miedo a la oscuridad) antes de juzgarlo como “antojado” o juzgarnos como “malos padres” porque “el niño está necesitándonos emocionalmente y no nos tiene disponibles”, aplicamos las miradas que te dimos anteriormente, en la sección “… y ¿qué hacemos entonces?”

¡EPA! ¿Quién dijo que esto de Ser Padres Conscientes era fácil? ;-)

Bien, si quieres seguir adentrándote en la apasionante aventura de Ser Padres Conscientes te sugiero que leas el Manifiesto bandera de este blog.

Y si quieres acompañamiento diario y miradas sin edulcorante ni aditivos, sanos para el alma y eficaces en la acción, te invito a seguirme en Twitter e interactuar por allí.

Finalmente… apreciaré muchísimo leer tu comentario. Ahora que tienes fresca esta lectura, para que compartamos y expandamos ambos nuestra mirada, déjalo aquí abajo ;-)

www.serpadresconcientes.com 

 

primi sui motori con e-max

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0

Comentarios (2)

  • Invitado - Isabel

    Gracias por este nuevo enfoque, nunca se me había ocurrido pensar de este modo los reclamos de los niños, pero creo que tienes razón. Saludos.

    hace cerca de 3 años
  • Invitado - Noelia

    Me sentí tan identificada mientras leía esta nota, y me dio tanto para pensar sobre mi relación con mis hijos... muchísimas gracias Evelyn!

    hace cerca de 3 años
 

Ser Felices

Biblioteca

Especialidades

Terapias Complementarias

Espacio Espiritual

Redes Sociales