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El cuaderno de sueños

Cuaderno de sueños¿Hacia dónde va nuestra alma cuando dormimos? ¿Qué son los sueños? ¿Por qué algunos los recuerdan y otros no?  ¿Existe alguna técnica para retenerlos?

Estas preguntas son las que algunas personas se hacen frente al extraordinario y misterioso mundo onírico. Yo misma hace varios años tenía las mismas incógnitas. Recuerdo que al despertar cada mañana, sentía como si hubiera estado en un país extranjero, con un idioma ajeno al mío y aunque cada noche me adentraba en un camino velado y misterioso, intuía que en ese universo paralelo había un manantial, un pozo de agua al cual regresar anhelante cada noche para recoger información vital para mi existencia. Aunque en aquel entonces mi práctica era meramente intuitiva, la necesidad de comprender me condujo a plasmar mis vivencias nocturnas en un cuaderno escogido con esmero para su solo propósito. Si bien no poseía una guía para comprender o destejer la trama de mis sueños, años después agradecí haberlos registrado. Aún hoy en día al releerlos observo con fascinación el hilo conductor, el “Gran Hombre”, como decía Carl Jung, que guiaba mi alma.

¿Por qué es importante recordar, escribir e interpretar los sueños?

Según Jung los sueños no son meras expresiones de deseos, -aunque algunos puedan serlo-, por el contrario, poseen la función de equilibrar nuestra psique y contactar con nuestro ser superior o nuestra alma. Además, muchos de los sueños compensan la actitud consciente del soñante, es decir equilibran o igualan produciendo el ajuste necesario, ya que la psique como decía Carl Jung, es un sistema homeostático que se auto regula. Por ejemplo, si nuestra actitud consciente es de una altísima exigencia para con nosotros y los demás, es posible que nuestro inconsciente compense esa actitud, revelándonos nuestro lado más blando y sensible (si así fuera necesario). De este modo, los sueños nos otorgan  la oportunidad de ampliar la mirada sobre nosotros y el mundo que nos rodea.

Además de los sueños compensatorios existen otro tipo de sueños como los anticipatorios (preparan al soñante para lo que vendrá), reparatorios (funcionan terapéuticamente), traumáticos (de elaboración de traumas), premonitorios o proféticos (predicen con exactitud un hecho futuro), arquetípicos (compuestos por símbolos universales), transpersonales o numinosos (nos conectan con lo sagrado de la vida) y algunos más. Según Mary Ann Mattoon , entre los sueños no compensatorios los más frecuentes son lo anticipatorios. “El sueño anticipatorio tiene lugar cuando la actitud consciente es claramente insatisfactoria; demuestra cómo podría producirse el necesario desarrollo, o las consecuencias de proceder según el curso actual de los hechos. (…) Puede delinear la solución de un conflicto inusitadamente difícil, o preparar al sujeto para una actitud futura cuya necesidad tal vez no se reconozca sino semanas o incluso meses después de ocurrido el sueño.”  Todos ellos son en definitiva, manifestaciones de lo inconsciente, parte vital de nuestra psique (compuesta por el conciente y el inconciente) cuya salud depende en cierta medida del equilibrio entre  ambos.

Escribir los sueños contribuye a elaborar su significado ya que el solo acto de plasmarlos en papel favorece su objetivación y esclarecimiento. Aunque no los interpretemos, algunos de los sueños no obstante obran igualmente de manera terapéutica. Sin embargo, un sueño no interpretado o no llevado a la conciencia, casi siempre cae en el olvido o retorna al inconciente. En este caso es posible que se repita con insistencia para que escuchemos su mensaje.

¿Cómo recordar los sueños?

A veces, debido a su cualidad difusa y al temor o represión de lo inconsciente, hay quienes no logran retenerlos o estos se desvanecen en un instante. Pero también existe un tema cultural; la primacía de la razón sobre el sentimiento, el modo de vida omnipotente y veloz, y el stress, confina y relega a las necesidades del alma a un segundo lugar. También en ocasiones, estos factores son los causantes de la interrupción brusca del descanso, cuando despertador mediante, saltamos de la cama apremiados por cumplir con nuestra actividad del día. Estos hábitos son los que deberíamos desalentar en alguna medida, ya que el primer paso para recordar los sueños es proporcionarles el debido valor, es decir otorgarle importancia a la experiencia del soñar.

Para mantener un registro de tus sueños, en principio deberías otorgar al menos 5 minutos más de lo habitual a tu despertar matinal. También te sugiero que te dispongas de un cuaderno especial y lo apoyes en tu mesa de luz junto con una lapicera. El siguiente paso es  proponerte sin exigencia pero con plena intención, la posibilidad de evocar aunque sea una pequeña imagen al despertar, no importa si al principio son sólo reflejos fugaces. Antes de irte a descansar, pídele a tu inconsciente que te ayude en esta tarea.  Una de las claves es no frustrarse rápidamente y persistir con ánimo de investigar.

¿Cómo anotar los sueños?

Siempre debes comenzar por la estructura general del sueño, introducción, desarrollo, nudo y desenlace. El  relato quizás se inicie con una descripción general; “me encontraba en una habitación repleta de muebles”, luego puede continuar con algo del orden de lo particular; “allí se encontraban mis padres”. Posteriormente es posible que se produzca alguna acción o acontecimiento que corresponde al nudo del sueño; “se dirigieron a mi de forma extraña”, y finalmente el desenlace final; “me retiré y cerré la puerta con fuerza”. Además es probable que aparezcan emociones, sensaciones o sentimientos que hacen al clima mismo del sueño.

Como el inconsciente no conoce de tiempos, a veces parece no haber relación entre las imágenes y la secuencia no es causal o incluso no existe un final claro o resolutivo. También muchos sueños resultan absurdos o confusos.  Esto no tiene importancia a la hora de registrarlo, sí al momento de interpretarlo. Te sugiero que anotes todo lo que surge en el momento, con la máxima cantidad de detalles que recuerdes.

Una vez que hayas terminado con el relato, te aconsejo que escribas tus asociaciones personales entre paréntesis o al margen y subrayes con un color diferente todas aquellas palabras (sustantivos, adjetivos o acciones) que por algún motivo te llaman la atención. Esto será útil a la hora de su análisis.

¿Cómo interpretar los sueños?

Cada noche en nuestros sueños somos espectadores de nuestra propia obra teatral, en la cual participamos como guionista, director, actor principal, actor de reparto, etc. Es decir, todos los personajes -en general pero no siempre- hablan sobre nosotros. Además, los sueños están compuestos por símbolos, por lo tanto necesitan ser tratados como tales. Un símbolo no es un signo, es decir, los sueños no deben ni pueden ser descifrados con significados fijos. Por eso aunque hoy en día existan manuales de interpretación de sueños, de nada sirven. Si bien existen símbolos arquetípicos los cuales poseen significaciones más o menos universales -y aún así no deben estar sujetos a “fórmulas intelectuales coercitivas”-, la mayoría de las veces nuestros sueños están conformados por símbolos de índole personal. Por consiguiente lo fundamental a la hora de interpretar un sueño es el contexto onírico y las asociaciones personales ya que el soñante es quien debe otorgarle el significado.

Carl Jung decía que cuando trataba con un sueño siempre había que mantenerse como un niño ignorante e indagar en el mismo símbolo a través de las asociaciones personales del paciente. Si en el sueño aparecía una mesa, solicitaba al paciente que se refiriera esa mesa con su total implicancia. No es lo mismo que el soñante asocie esa mesa con una “simple mesa”, con la “mesa de nogal que confeccionó mi abuelo”, con “la mesa de la última cena” (en este caso un símbolo cristiano de carácter cultural) o con “una mesa redonda como un mandala” (un símbolo natural que podría representar al sí mismo). Esto se denomina amplificación. Se trata de asociaciones personales y a veces paralelos arquetípicos que contribuyen a descifrar el significado del sueño.

Pero además, como expresé anteriormente, para interpretar correctamente un sueño es fundamental y necesario el contexto en el que se da, es decir bajo qué circunstancias de la vida vigil se produce. El sueño puede adquirir otro significado si el soñante está atravesando un conflicto familiar, una crisis de fe o un cuestionamiento vocacional. También a veces surgen elaboraciones secundarias con respecto ese sueño y sus símbolos. El soñante quizás manifieste acerca de esa mesa; “nunca me gustó” o “esa mesa me encanta porque todavía se reúne la familia a su alrededor” o “cuando era niño siempre me retaban cuando me levantaba de la mesa”. Siempre es fundamental circunvalar el sueño sin alejarse demasiado de su contenido.

La Astrología y los sueños

La carta natal, sus respectivos tránsitos, progresiones y la revolución solar (carta anual), revelan un pulso, una vibración energética que se despliega en el sujeto y su entorno, en concordancia con el movimiento de los astros. Al igual que el lenguaje de los sueños, la astrología también se compone de símbolos los cuales a su vez conforman un mapa. Acceder a ese mapa nos otorga una ventaja; conocer los posibles complejos activos (contradicciones internas, aspectos negados, etc.) y el ciclo de vida en el cual se halla la persona.

Por ejemplo; un fuerte tránsito de Saturno (al sol, la luna o regente del ascendente) puede aportar estabilidad a determinadas situaciones, aunque generalmente nos hace conscientes de las limitaciones que debemos aceptar. Bajo este tránsito atravesamos una época de crisis y esfuerzos, aunque necesaria para procurar un fortalecimiento de la personalidad y un mayor grado de madurez. A nivel psicológico a veces produce una baja de la libido, que puede derivar en depresión. Esta baja de energía se debe a la confrontación con los niveles básicos de la vida en tanto materia, y tiempo. Bajo este tránsito entonces, es factible que los símbolos oníricos tengan determinado matiz, (oscuros, densos, estructurales, etc.), o se ajusten a los símbolos culturales o universales de este orden (montaña, ascenso, reloj, padre, etc.)

Pero la astrología no solo colabora a la hora de interpretar un sueño, además puede orientarnos en cuanto a su función compensatoria e incluso ayudarnos a comprender más profundamente los sueños cuyo tema se repite (la serie de sueños). También el astrólogo puede acompañar y orientar a su consultante validando el mensaje de algún  sueño anticipatorio.

Conclusión

La hermenéutica (arte de interpretar los sueños), es justamente un arte que requiere práctica, intuición y conocimiento. No obstante, aunque no poseamos la guía de un terapeuta o astrólogo junguiano, el solo hecho de recordarlos y anotarlos crea un vínculo con nuestro inconsciente, lo cual favorece nuestra evolución y crecimiento. Cuando adquirimos este hábito, el cuaderno de sueños se convierte en un fiel testigo de procesos e hitos significativos de nuestra vida, al cual siempre es provechoso regresar cada mañana.

 

Revista Uno Mismo del mes Agosto 2012

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Comentarios (2)

  • Invitado - Alejandro

    Super interesante, voy a seguir su sugerencia de escribir los sueños, a ver si les encuentro un sentido. Buena suerte!

    hace cerca de 3 años
  • Invitado - Bárbara Levis Stewart

    Muchas gracias Alejandro por el comentario. Me alegra mucho que mi nota pueda inspirar a alguien a relacionarse con su mundo onírico. Un abrazo!!

    hace cerca de 3 años
 

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