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El yoga como camino hacia la transformación

yoga-camino-transformacionEl Yoga es la ciencia de la vida balanceada y el camino hacia la sabiduría y la abundancia, pues tiene la capacidad de unir el cuerpo, la mente y el espíritu, la unión entre la conciencia individual y la conciencia Universal.

Nació en India y es la piedra angular del Ayurveda, la ciencia milenaria de la India de sanación.

El yoga es mucho más que una simple práctica física que requiere elasticidad, balance y fortaleza, aunque todo esto se va ganando con la práctica de las asanas, una de las ramas del yoga.

Es importante primeramente ir comprendiendo que el cuerpo es un campo de moléculas, todo lo que compone al cuerpo son solo moléculas. La mente es un campo de pensamientos; detrás de la mente y del cuerpo está el campo de la conciencia, el dominio del espíritu del cual emergen tanto el cuerpo como la mente. Al reconocer que somos espíritus eternos ocultos tras la mente y el cuerpo, nuestra vida empieza a tomar un nuevo rumbo, nos liberamos y empezamos a vivir en la seguridad y en la compasión, en el amor y el entusiasmo.

Maharishi Patanjali, desarrollo 8 ramas del yoga como el camino soberano hacia la Unión (Unión de la conciencia individual con la conciencia Universal) -yama, niyama, asana, praanayama, pratyahara, dharana, dhyana y samadhi- con el propósito de retirar el velo que nos impide ver los planos más profundos de nuestro ser. Estas 8 ramas, conocidas también como el Óctuple Sendero (ashtanga), no constituye una secuencia, son diferentes caminos que uno tiene que seguir de forma paralela para lograr percibir de forma paralela para lograr una percepción expandida del ser.

PRIMERA RAMA DEL YOGA: Yamas

Son las normas de comportamiento social, pautas universales para relacionarnos con los demás.

Todas las tradiciones espirituales exhortan a las personas a vivir bajo determinados principios éticos, pero también considera que es difícil vivir en perfecta armonía con el entorno desde el plano moral, es decir, a partir de una serie de normas prescritas sobre lo que debe y no debe hacerse. Patanjali describe los yamas como la evolución espontanea de un ser iluminado.

Una persona que logra elevar su conciencia comprende perfectamente que su individualidad está íntimamente ligada con el todo, y que forma parte indispensable de esa unidad, entonces perdemos la capacidad de actuar de una manera que pueda perjudicarnos y perjudicar a los demás. Gracias a esto obedecemos espontáneamente los yamas o normas de conducta social.

Los yamas son los siguientes:

Ahimsa. Practicar la no violencia. Cuando actuamos desde el alma somos incapaces de ejercer la violencia porque todo nuestro ser se afianza a la paz. No existen palabras violentas, ni actos violentos, no hay espacio para la violencia porque el corazón y la mente están llenos de amor y compasión por la condición humana.

Satya. Hablar con la verdad. La veracidad es la integridad de pensamiento, palabra y obra. Ser honestos de manera innata es un simple reflejo de un despertar espiritual, pues ya no hay nada de que temer, el vivir en un eterno presente libre de velos que distorsionan la realidad posibilita el vivir en satya.

Bramacharya. Expresión sana de la energía sexual. Entrar en concordancia con la energía creadora del cosmos. Cuando el alma establece una relación de amor con el cosmos, la necesidad de expresar nuestra sexualidad puede ser remplazada por una expresión más amplia del amor.

Asteya. Honestidad. Renunciar a la idea de que la seguridad y la felicidad radican en las cosas externas. La deshonestidad suele ser producto del temor a perder algo –el dinero, el amor, la posición, el poder-. Vivir honestamente emana de una conexión profunda con el espíritu; cuando alcanzamos un estado interior de plenitud, desaparece la idea de manipular y de engañar. Asteya es un estado intrínseco en el que vive una persona integra.

Aparigraha. Generosidad. Cambio del punto interno de referencia de la persona, pasando del ego al espíritu. Un yogui o yogini sabe que su naturaleza esencial no es física, por ello expresa su generosidad espontáneamente en todos sus pensamientos, palabras y acciones.

SEGUNDA RAMA DEL YOGA: Niyamas

Cualidades de una persona en evolución expresadas de una manera natural. Al igual que la conducta social ideal, las cualidades personales evolutivas emanan de la conexión con el espíritu.

Los niyamas son los siguientes:

Soucha. Pureza. La mente y el cuerpo se alimenta de las impresiones que recibimos de nuestro entorno; los sonidos, las sensaciones, las imágenes, los sabores y los olores encierran la energía y la información que componen nuestro ser, una vez que los asimilamos. El yoga nos aconseja elegir conscientemente aquellas experiencias que sean sanas para el cuerpo, la mente y el espíritu.

Santosha. Acepación. Es la fragancia de la conciencia del momento presente. La aceptación no significa resignarse. Los yoguis y yoginis están comprometidos de pensamiento, palabra y obra con un cambio evolutivo que contribuya a generar el bienestar de todas las criaturas conscientes de nuestro planeta. La aceptación surge cuando renunciamos a la necesidad de controlar, de ejercer poder y de ser aceptados. Santosha es la ausencia de adicción al poder, a las sensaciones y a la seguridad. A través de la práctica del yoga, la experiencia del momento presente aquieta  la agitación mental que perturba nuestra aceptación –una aceptación que refleja un estado en el cual nuestra paz es independiente de las situaciones y las circunstancias que nos rodean.

Tapas. Disciplina o austeridad. Las personas suelen asociar la disciplina con el sacrificio. El estilo de vida del yogui puede parecer disciplinado porque su ritmo biológico están en armonía con el ritmo de la naturaleza; se levantan temprano, meditan todos los días, hacen ejercicios con regularidad, se alimentan de manera balanceada y se acuestan temprano porque experimentan directamente los beneficios de sintonizar su ritmo personal en armonía con el de la naturaleza. Tapas  consiste en adoptar la transformación como sendero hacia una conciencia superior.

Svadhyana. El estudio de uno mismo, mirar hacia nuestro interior. Existe una diferencia entre el conocimiento y el saber, es importante no confundir la información con la sabiduría. El estudio de nosotros mismos nos ayuda a comprender esta diferencia, pues nos induce a mirar hacia el ser y no hacia los objetos externos como puntos de referencia.

Cuando svadhyana  está vivo en la conciencia, la alegría proviene del interior y no depende de los logros y de las adquisiciones externas.

Ishwara-pranidhana. Entrega a lo divino. Ishwara es la personalización de lo infinito, pero incluso cuando pensamos en el infinito, nuestra mente trata de crear fronteras. Ishwara es el concepto que ayuda a familiarizarnos con el campo ilimitado de inteligencia. Ishwara-Pranidhana significa significa entregarse a la sabiduría de la incertidumbre.

El yamas y niyamas representa el dialogo interior de un yogui. No son cualidades que se pueden incorporar por capricho, surgen de manera espontanea como expresión natural de un sentido expandido del ser, y pueden concebirse como etapas cumplidas a lo largo del camino hacia la iluminación.

TERCERA RAMA DEL YOGA: Asana.

Postura. La gente generalmente asocia al yoga con esta rama, pues es la más conocida, posturas destinadas a mejorar la flexibilidad y el tono muscular. Sin embargo en un nivel más profundo, asana es la expresión plena de la integración de la mente y el cuerpo; un estado en el cual logramos ser conscientes del flujo de energía vital a través de nuestro cuerpo. Realizar las asanas de manera consciente es una manera de desarrollar la capacidad de actuar conscientemente en todas las circunstancias de la vida.

Las posturas del yoga ofrecen un beneficio enorme para el cuerpo y para la mente, ayudan a desarrollar el equilibrio, la flexibilidad y la fuerza, cualidades esenciales para una vida sana y dinámica. Además de los beneficios directos durante la práctica de las asanas,  estas producen un efecto positivo que se siente a lo largo del día. La persona que lo practica con regularidad exhibe una mayor flexibilidad física y emocional; y en esta justamente radica; y en esta, justamente radica la diferencia fundamental entre la vitalidad de la juventud y la debilidad de la vejez.

CUARTA RAMA DEL YOGA: Pranayama

El prana es la fuerza vital, es la energía esencial que transforma la materia inerte en seres biológicos vivientes en evolución. Cuando el prana fluye libremente a través del cuerpo/mente, la persona se siente saludable y llena de vida; cuando el paso del prana se obstruye, no tardan en aparecer la fatiga y la enfermedad. Pranayama significa el dominio de la fuerza vital, son las técnicas de respiración consciente para activar el prana.

QUINTA RAMA DEL YOGA: Pratyahara

Es el proceso de dirigir los sentidos hacia adentro con el fin de concentrar la conciencia en los elementos sutiles del oído, del tacto, de la vista, del gusto y del olfato. Es necesario dedicar algunos minutos del día para desconectar nuestros sentidos del mundo, de manera que podemos escuchar con mayor claridad la voz de nuestro maestro interior.

Pratyahara  es el proceso de entrar en sintonía con las experiencias sensoriales sutiles, a las que se conoce como tanmantras dentro del yoga. En el interior de la conciencia están las semillas del sonido y de la sensación, de la vista, del gusto y del olfato. Al buscar en nuestro interior podemos tener acceso a esos impulsos y experimentar directamente el conocimiento de que el mundo de las formas y de los fenómenos es una proyección de nuestra conciencia.

SEXTA RAMA DEL YOGA: Dharana

Dharana es el dominio de la atención y la intención. En esencia, el mundo es un caldo cuántico de energía y de información. Todo lo que percibimos es en realidad un acto selectivo de atención y de interpretación. A través de la atención y de la intención “congelamos” la energía y la información.

Cuando aprendemos a valorar la atención como un bien preciado, podemos crear, conscientemente, condiciones de bienestar y de éxito.

Una vez que hemos fijado nuestra atención en algo, las intenciones tienen una fuerte afluencia sobre aquello que queremos manifestar. De acuerdo con el yoga, las intenciones tienen un poder infinito de organización.

SÉPTIMA RAMA DEL YOGA: Dhyana

Dhyana es meditación.

Dhyana es el desarrollo de la conciencia del observador; es el reconocimiento de que estamos en éste mundo, pero no somos de este mundo. A lo largo de la vida tenemos experiencias que cambian a cada momento. El ambiente cambia, los amigos y el empleo cambia, el cuerpo y los sentimientos se transforman, así como los pensamientos. La única constante en la vida es el cambio perpetuo.

Dhyana consiste en cultivar la conciencia para no perdernos en medio de los objetos de nuestra experiencia y de la transformación incesante. Aunque las situaciones, las circunstancias, las personas y las cosas cambian constantemente en nuestra vida, nuestra esencia –nuestra alma- es aquella parte del ser que presencia esos cambios.

La manera más directa de cultivar el estado de conciencia del observador siempre presente es a través de la meditación, durante la cual aprendemos a observar los pensamientos, los sentimientos, las sensaciones y los sonidos que llegan a la conciencia sin necesidad de reaccionar frente a ellos. A medida que desarrollamos esta destreza en la meditación, podemos aplicarla a nuestra vida cotidiana. Aprendemos entonces a mantenernos centrados y alerta a todas las posibilidades cuando se nos presenta un desafío, de manera que podemos elegir el mejor camino y aumentar las probabilidades de hacer realidad nuestras intenciones y nuestros deseos.

OCTAVA RAMA DEL YOGA: Samadhi

Samadhi es el estado de permanencia en la conciencia pura e ilimitada. En este estado, en el que logramos ir más allá del tiempo y del espacio, del pasado, del futuro y de la individualidad, alcanzamos a experimentar el ámbito de lo eterno y lo infinito. Ésa es nuestra naturaleza esencial. Al entrar en samadhi con regularidad, provocamos el cambio de nuestro punto interno de referencia, que pasa del ego al espíritu. Así realizamos nuestros actos en el mundo material bajo nuestra forma individual, pero nuestro estado interior es el de un ser universal.

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